OPINIÓN | Perfilando | Por Iván Calderón | 29.mayo.2020 |

* Tejido fino en Legisver

Con decretos bastante rezagados, el Gobierno de Cuitláhuac García ha dispuesto una serie de medidas restrictivas para detener el avance del COVID-19 en el estado. Sin embargo, si no en su mayoría, una gran parte de la población veracruzana ha estado en una cuarentena de más de 2 meses y medio, provocando un golpe -hasta hoy- incalculable a la economía de la entidad.

  Comerciantes fijos, semifijos, prestadores de servicios turísticos, restauranteros, operadores de bares y cantinas, taxistas, propietarias y propietarios de salones de belleza, gimnasios, vaya todo el esquema productivo no aguanta esta interminable contingencia, la cual al parecer no tiene final, pues en el estado de Veracruz la pandemia del “Coronavirus” no se detiene.

  Efectivamente, por la terquedad de mucha gente que no hace caso a las medidas sanitarias y no creen en el “bicho”, pero también por la inoperancia de la Secretaría de Salud de Roberto Ramos Alor, realizando acciones fuera de tiempo.

  Con lo anterior, no es ninguna novedad que exista una crisis económica, de hecho Veracruz se encontraba en terapia intensiva, no obstante el hambre, la falta de circulante, y la desesperación de muchos ya empieza a ser una constante entre los diferentes sectores de la sociedad, al grado que ya no les importa su salud, con tal y empezar a obtener ingreso en sus bolsillos.

  Le peor del tema, es que mientras este día se anunció un posible regreso a clases para el mes de agosto, “siempre y cuando el semáforo sanitario se encuentre en verde”, el sector comercial no sabe hasta la fecha, cuáles serán los criterios para la apertura de sus negocios que le dan de comer directa e indirectamente a miles de personas.

  Y mientras esto sucede, los apoyos “poquitos, porque son benditos” que se han dispersado por parte de las administraciones de Andrés Manuel López Obrador y García Jiménez, son otorgados a cuenta gotas, y a personas vinculadas directamente con la “Cuarta Transformación”, es decir, tampoco hay cama para tanta gente.

  En fin, ¿Cuánta cuarentena podrán aguantar los comerciantes?

  Ya se verá.

POR CIERTO, el titular de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado Juan Javier Gómez Cazarín, demostró una vez más que es un operador de resultados. De hecho, de lo sobresaliente que tiene esta nueva clase política jarocha.

  No es ninguna circunstancia que con un tejido fino, el legislador haya realizado un trabajo conciliador y de acuerdos en asuntos legislativos, para consolidar la designación de Verónica Hernández Giadáns como Fiscal General del estado y a Clementina Salazar Cruz como Fiscal Especializado en Combate a la Corrupción del Estado de Veracruz, con 38 votos en cada designación.

  También se logró designar a José Alfredo Corona Lizárraga y a María Magda Zayas Muñoz como nuevos comisionados del Instituto Veracruzano de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales.

  Gómez Cazarín aprendió muy bien del ejercicio parlamentario, y sin excesos, ni dotes de “perdonavidas” como de los anteriores líderes de bancada, se ha plantado muy bien en la JUCOPO, logrando para bien o para mal el reconocimiento de los actores de las diferentes corrientes políticas de la entidad, que se tuvieron que unir porque les “mocharon” el 50% de su presupuesto, y sobre todo del altiplano, allá en Ciudad de México siguen muy atentos el trabajo del diputado.

@IvanKalderon

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