OPINIÓN | JOSE MIGUEL COBIAN  ELIAS |  07.junio.2020 |

Me parece absurdo solicitar la renuncia o destitución del presidente. Fue electo de manera democrática, y no puede ser depuesto a petición de parte.  Habrá revocación de mandato, y allí el pueblo deberá decidir.  

Mientras tanto, aplaudo que se manifieste públicamente el descontento de la sociedad con la forma de gobernar.  Las democracias son gobiernos para todos. Todos tenemos derecho de opinar, y de exigir un cambio en una politica pública.

Debemos entender que los mensajes del presidente en las mañaneras son para un sector de la población, no para todos los mexicanos.  Por ello, no debemos tomar en serio lo que allí se dice, pues incluso está documentado que hay cierto número de datos o dichos falsos todos los días.

Lo que debe de importar son los hechos de gobierno, allí es dónde debemos prestar atención.  Y si la sociedad no está de acuerdo con algún acto de gobierno, entonces manifestarlo, pero no detenerse solo en manifestarlo, también hay que tomar medidas. 

En México muy pocos invierten un centavo para apoyar causas que litiguen en tribunales nacionales o internacionales.  Donde esta el interés, estará el dinero.

Mientras la sociedad no se organice más allá de la catarsis diaria en redes sociales, el gobierno hará lo que considera mejor para su proyecto de país.

Es absurdo pensar que al presidente le interesa que México fracase.  Si le va mal a México la historia que tanto le importa, lo va a juzgar muy mal. 

Quizá su camino no sea el mejor camino para muchos.  Quizá los reclamos jurídicos acallados mediante leyes que impiden su controversia en tribunales, para algunos representen los primeros pasos hacia una dictadura, mientras que para otros, es aplicar la simple voluntad del emperador sexenal de México.

Si las instituciones no son tan funcionales, si los otros dos ponderes no son contrapeso, debemos aprender la lección, para dejar de ser apáticos, y dejar de desentendernos de los asuntos públicos, y recordar que no sólo cuando algo malo pasa somos mexicanos.  

Debemos ser mexicanos de tiempo completo, interesados en la suerte de TODOS los mexicanos.  No nada más de nuestros intereses particulares o de grupo.

México es hoy el resultado de todo lo caminado. Quizá cuando era cómodo para tí no te quejabas. 

Entre el nulo crecimiento económico, políticas públicas mal vistas por los inversionistas, y el COVID, el futuro no pinta promisorio para la mayoría de los mexicanos.  

Es tiempo de pensar en el nosotros, en todos, en el bien común, en el bien de todos.    La otra opción será caer en la ley de la selva, donde el mas fuerte sobreviva.

En tí, en mi, en todos y cada uno de nosotros está la solución o el camino a seguir. 

Solidaridad o barbarie.

7 junio 2020.  José Miguel Cobián